La rotura de un cristal no debe suponer el gasto de tener que llamar a un cristalero ya que por su sencillez, nosotros podemos cambiarlo. Basta con decir que la operación que nos requerirá una mayor precisión será la de tomar las medidas, ya que estas deberán ser exactas para que se ajusten perfectamente al hueco de la ventana.
El siguiente paso será retirar los trozos de cristal roto teniendo especial cuidado en no producirnos ningún corte. Posteriormente hay que limpiar muy bien todas las zonas ya que las pequeñas esquirlas que quedan ocultas pueden entrañar un cierto peligro si en la casa hay niños o animales domésticos.
Con un destornillador plano o de estrella (en función de las necesidades) aflojaremos los tornillos de uno de los cuatro laterales. Seguidamente, ayudándonos del destornillador plano, sacaremos las gomas. Después limpiaremos perfectamente todo el rebaje donde va colocado el cristal, para lo cual una buena recomendación es que utilicemos un paño mojado en vinagre cuando tengamos una ventana metálica y una junta de silicona.
Tenemos todas las gomas quitadas y nos hemos desecho de los restos del cristal roto, así que ya podemos introducir el nuevo cristal por el lateral que hemos separado, pero con cuidado de introducirlo bien por los raíles.
La pieza de aluminio que habíamos quitado la volvemos a encajar y la atornillamos. Sólo queda colocar las gomas, para lo que debemos empezar ajustándolas por una esquina e ir haciendo presión con los dedos hasta qu...
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