En cualquier trabajo de albañilería en el que sea necesario levantar un muro es preciso colocar trozos de ladrillos, toda vez que las piezas enteras no caben en un determinado espacio. Esto suelo ser así en los bordes o en el tramo final de una hilera. En estos casos es preciso partir los ladrillos, y aunque pueda parecer algo sencillo, hay que seguir unos pasos concretos para que el corte se produzca de la manera más limpia y regular posible. En función del tipo de ladrillo que se tenga delante se actuará de una manera u otra:
- Ladrillos macizos: son los más sencillos de partir. Se marca con un lápiz por dónde se quiere seccionar y con la ayuda de una alcotana se fragmenta la pieza. Por último, éste se apoya sobre algún rodillo y con un cincel de punta plana se termina de partir el ladrillo.
- Ladrillos huecos: igual que en el caso anterior se marca la línea por la que interesa partir la pieza. Posteriormente se va desportillando el ladrillo por la línea trazada y con un golpe seco con la alcotana se fragmentará el ladrillo. Con estos consejos no tendrá problemas para obtener los trozos de ladrillos que necesite, asegurándose que éstos tienen una forma regular.
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