La técnica del estarcido es sencilla pero hay algunas normas que es necesario seguir a pies juntillas para que el resultado sea el deseado y sobre todo que no se corra la pintura.
La primera norma que hay que cumplir es hacernos con el material adecuado, es decir debemos tener un pincel propio para el estarcido.
Otros pinceles no son adecuados porque cargan más pintura, es difícil deshacerse del exceso y en los bordes se puede colar pintura si se dan las pinceladas habituales. De todas formas, si tenemos un pincel de estarcido y no le damos un correcto uso, no conseguiremos el efecto buscado.
Lo recomendable es coger el pincel, untarlo de pintura y sobre otra parte de la paleta o utilizando papel de aluminio, simulamos dar un par de pinceladas para descargar así el posible exceso de pintura. Las pinceladas también deben de darse de la manera adecuada, es decir, dando pequeños golpes secos. Pese a que es un proceso lento y que requiere mucha paciencia, el resultado final lo recompensa. Especial cuidado hay que tener cada vez que cambiamos de color porque limpiamos el pincel con agua y si no lo secamos adecuadamente, la pintura puede estar muy aguada, facilitando así la creación de borrones. Por último no nos podemos olvidar de fijar la plantilla...
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