Un error muy común a la hora de regar las plantas es hacerlo de manera automática y sin comprobar las necesidades de cada una de ellas.
Esto viene provocado por nuestro rápido ritmo de vida y porque las tenemos todas emplazadas en un mismo lugar y realizamos la labor de riego de una manera automática cada cierto tiempo y aportando la misma cantidad de agua a cada planta,si la tierra se queda pegada a sus dedos no añada más agua, ni tan siquiera a los ejemplares en flor.
Además durante el invierno deje que el sustrato se seque un poco antes de volver a regar para prevenir los efectos de las heladas. Recuerde que siempre es más fácil matar a una planta por exceso que por defecto de agua, ya que el defecto siempre lo arreglaremos regando en cuanto apreciemos los primeros síntomas de sequedad.
Para sus plantas de interior lo más recomendable es que coloque bajo el tiesto un platillo para recoger el exceso de agua y así evitar manchar el suelo. Sin embargo, y contra la creencia popular de que la planta absorbe el agua que queda en el plato, es muy recomendable retirarla porque las raíces pueden llegar a pudrirse. Para evitar tener que vaciarlo casi cada vez que riega rellene...
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