Cuando cambiamos el revestimiento de nuestro suelo podemos observar cuál es el estado verdadero del piso cuando este sea de hormigón, que aunque es muy resistente, es posible que tenga alguna grieta o desconchón.
Antes de revestir de nuevo el suelo será necesario arreglar las grietas rebajando sus bordes, para lo que nos serviremos de un cincel y un mazo. Una vez esté rebajada la grieta limpiamos la zona a conciencia, retirando los restos con una escobilla primero y un aspirador después, pero nunca mojar la zona pasando la fregona
Posteriormente preparamos mortero de fraguado rápido y lo aplicamos sobre la grieta tratando de rellenarla con un palustre o una llana. Deberemos tener especial cuidado en dejar bien enrasado el suelo para que no haya ningún tipo de saliente y quede todo uniforme.
Una vez que el hormigón esté seco ya podemos empezar a trabajar en el revestimiento que le vamos a poner a este suelo. También es muy habitual que en los garajes el suelo de hormigón se encuentre al descubierto y que sufra algún desconchón o grieta, así que en estos casos deberemos actuar de igual manera sólo que es probable que las grietas sean mayores y por lo tanto tengamos que actuar sobre una superficie más amplia.
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